viernes 25 de mayo de 2007

180º Grados

Abrió sus brazos como queriendo abrazar todo el público frente a él y que, indeciso, fluctuaba entre el asombro y la risa. Miró al diminuto director y la expresión de auténtico terror que transmitía su rostro le recordo el infame momento cuando, con una risita burlona, le había asignado su puesto en la pequeña orquesta.
Abrió sus brazos, cerró sus ojos y aspiró profundo. El pequeño instrumento, su instrumento original, aun seguía volando pues lo había lanzado casi verticalmente con toda la fuerza que pudo acumular. Algunos de sus compañeros lo observaban embobados pues brillaba en el cielo como un pequeño pajarillo simétrico y dorado.
Abrió sus brazos, cerró sus ojos, aspiró profundo y sonriendo maquiavélicamente juntó sus manos empuñadas y descubrió no sin sorpresa que el par de platillos que le había arrebatado a su compañero momentos antes en realidad no sonaba tan bien como lo hacía su pequeño triángulo.